>>
Anónimo
/#/ 121922
[X ]
Cuando aun estaba en el colegio, me hice muy amigo de unas compañeras gemelas, nos hicimos mejores amigos, siempre q podíamos dormíamos juntos los 3 ya que ellas confiaban mucho en mi.
En una oportunidad fuimos a una fiesta a un departamento de otra amiga, y nos quedamos a dormir ahí en una cama de dos plazas. Ellas estaban bastante borrachas y con sueño ya que eran cerca de las 6 am.
Tuve la suerte de dormir al medio de ellas dos, y teníamos tanta confianza que dormíamos sin pantalones los 3. Cuando noté que se quedaron dormidas, puse mi manos sobre las caderas de ambas y al ver que no reaccionaban comencé a acaricias sus culitos, ya que afortunadamente ambas me estaban dando la espalda y me quedaba muy cómodo tocar y ver sus culitos hermosos y paraditos hacia mi.
Luego de eso, me giro hacia una de ellas, acercándome y haciendo cucharitas con ella, comencé a acariciar sus piernas y también metía mi mano debajo de su polera para tocar su pancita y también sus senos chiquitos y ricos, a lo cual ella se despierta levemente y sonríe al darse cuenta que la estoy abrazando y acariciando por todas partes y como vi que ella estaba cómoda con eso, comencé a besar su cuello y a moverme como si la estuviera penetrando en esa posición. Ella estaba disfrutando mucho de todo eso, pero seguía bastante somnolienta debido al alcohol y por lo cansada que estaba por lo tarde que era, pero sonreía y jadeaba levemente, así que metí mi mano dentro de su calzón para comenzar a tocar su conchita, que ya estaba mojadita, por lo cual, masajee su clítoris y toda su conchita solo por fuera, pero se volvió a quedar dormida así que luego de unos 15 minutos dejé de hacerlo y quise dormir, pero como no podía debido a lo duro que tenia mi pene, quise intentarlo con la segunda de mis amigas.
Así que me volteo para darle atención a la otra, en la misma posición que antes, la abracé haciendo cucharitas, pero ellas estaba profundamente dormida, así que no reaccionaba a lo que yo le hacia. Metí mi mano bajo su polera para tocar sus pechos pequeños y masajeaba sus pezones ricos, con muchas ganas de chuparlos, pero no podía hacer eso debido a la posición en la que estábamos.
Puse mi pene bien pegado a sus nalgas y comencé a sobajearla con mi pene duro como un diamante, estaba muy pero muy caliente, así que moví su calzón para dejar al descubierto su conchita rica, e introduje mi pene por dentro de sus piernas para poder tocar su conchita por fuera y comencé a moverme como si la penetrara sintiendo como su conchita se ponía cada vez mas mojada, sintiendo como su respiración de agitaba a pesar de estar dormida, y ella comenzó a tirar su culito contra mi cuerpo arqueando su espalda y a jadear de manera mas intensa, y estuvimos así varios minutos, por lo cual también se despertó y sintió lo que yo le estaba haciendo, y lo disfrutó mucho ya que no me alejó ni nada por el estilo.
Luego de unas 3 semanas de esto, una de ellas le cuenta a la otra que yo la había tocado, por lo cual ella, también se dio cuenta que yo la había tocado, entonces ambas supieron que las toqué a ambas la misma noche. Para mi fortuna no me dijeron nada, y solo una de ellas me contó acerca de esta conversación que tuvieron entre ellas.
Esta no sería la única oportunidad donde tuvimos encuentros sexuales, pero si fue el primero y uno de los que más me excitó al ser la primera vez y al ser algo prohibido en ese momento, además de obviamente tener a mi disposición a dos mujeres. Fueron buenos tiempos.