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Anónimo
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Hola, amigos. En vista del interés generado por este post y viendo que algunos de ustedes están bien zorras para entender el rollo, me veo en la necesidad de hacer una segunda parte, aclarando algunos puntos y añadiendo otros.
Primero que todo:
El contexto no importa tanto como tu capacidad para leer las señales. Seamos honestos: para nosotros los hombres, cualquier lugar es bueno para ligar. No estoy exagerando; a no ser que te acaben de disparar y estés al borde de la muerte, estoy seguro de que, si una chica linda muestra interés, le prestarás atención. Eso es lo que debes observar: su interés real en iniciar el juego.
Y para eso está el primer paso: “ROMPE EL HIELO”, ya que, con base en la forma de expresarse de la chica y su intención, te darás cuenta de si hay o no hay una oportunidad. Ahora, para romper el hielo hay muchas técnicas; incluso puedes ponerte creativo, ya que la finalidad no es engañar ni mentir sobre ti, sino solamente buscar la forma de entablar una charla.
Mi consejo es que observes sus ojos. Las morras fingen que te ignoran hasta que “las pillas” mirándote por uno o dos segundos, o volteando la mirada justo cuando las volteas a ver. Ahí tienes una posible señal.
Ahora, si notas que la chica, en efecto, te está viendo y está clarísimo, lo siguiente que harás será buscar su mirada y SONREÍRLE. Así, sin más: sin guiñar el ojo, sin hacer nada raro. Solo sonríele de forma espontánea y amigable mientras la ves a los ojos durante uno o dos segundos, mientras cruzan miradas. Te juro que eso les encanta.
Piensa que muchos tipos no tienen la seguridad y el valor de sostenerle la mirada a una mujer por miedo a “¿qué va a pensar?”. Se los juro, he visto gente quedarse parada al lado de un asiento vacío porque les da pena sentarse al lado de una desconocida.
Solo tengan en cuenta que, mientras no acosen, no sean intensos e insistentes, prácticamente en cualquier lugar pueden ligar. Es una cuestión de habilidad más que del contexto o de algo físico.
Mi consejo para este punto es fijarse mucho en sus ojos y en si constantemente aparece en tu campo de visión de manera “espontánea”. Significa que quiere que la veas. Una vez aprendas a romper el hielo de forma efectiva —es más fácil de lo que crees—, verás que es casi intuitivo el sentimiento a la hora de analizar si le interesas a una chica o no. Igual, siempre es bueno comprobar antes.
Descubrirás que la parte más difícil es cerrar (tener relaciones después de ligar), no tanto porque alguno de los dos no esté de acuerdo, sino porque el cierre debes tenerlo listo desde antes de iniciar el juego: un lugar preparado, dinero, condones, transporte. Los mejores jugadores siempre tienen listo su cierre.
El negro que puso que se compren una moto, la neta, sí está bien imbécil. Si van a comprarse una moto, háganlo por ustedes y no para impresionar a mujeres pendejas. Las morras chidas andan en cuatro ruedas, no en dos y no con cualquiera.
Ahora vamos con los puntos nuevos:
8.- Nunca persigas, atrae.
Tú puedes intentar romper el hielo, pero si al hacerlo te topas con un glaciar, no tiene caso seguir picando. Al final te lastimarás la mano y terminarás sintiéndote menos.
Si una morra te muestra interés, pero luego hace como que no y luego como que sí, no hagas nada más. No tiene caso. Es una vieja táctica de ellas llamada “refuerzo intermitente”, que consiste en aventarte migajas con tal de que estés desesperado por recibir el pan completo.
No aceptes migajas, a la verga. No persigas, no aceptes humillaciones, no respondas mensajes cortantes. Déjalas con las migajas en la mano para que se las den a otro imbécil sin autoestima.
La clave aquí es invertir el juego: deja que ella te vea, deja que ella se acerque, deja que ella ARRIESGUE también. Y cuando veas que tomó uno o dos riesgos con tal de que la tuvieras en cuenta, ahí empiezas a ser recíproco. No antes, no cuando la ves y te gusta, sino cuando te DEMUESTRA que está dispuesta a acercarse a ti, ya sea solo físicamente o de forma más íntima.
No la persigas, atráela.
Y el truco es ser la persona que eres cuando no está ella presente. No porque tu personalidad original sea lo máximo, sino porque ellas notan cuando exageras cosas para gustarles. Puedes evitar hacer el ridículo, pero no te contengas de ser tú. Mejor que te conozca como realmente eres a que se “enamore” de una versión gay y “romántica” de ti.
9.- Las morras con novio son especialmente vulnerables al ligue.
No sé si compartirles esto porque muchos de ustedes están por la verga y son más inseguros que ser blanco y rico en Tepito a las 3 de la mañana. Pero bueno, resulta que las morras con novio son más vulnerables al ligue de lo que lo es una morra soltera estándar.
No es lo mismo cuando el placer y la satisfacción no dependen de nadie más que de ella, a cuando un tipo (su novio) no es capaz de complacerla más allá del sexo.
Me explico: a diferencia de los hombres, que somos extremadamente físicos, las mujeres tienen otro tipo de intimidad más significativa que el sexo: la vulnerabilidad.
Existe algo llamado “infidelidad emocional”. Tú puedes coger como loco con tu chica, pero si al día siguiente no es a ti a quien le cuenta sus miedos, a quien acude cuando necesita sentirse segura o no eres tú con quien puede abrirse emocionalmente, te van a “cuckear”, pero de una forma bastante más dolorosa y bastante más humillante.
Porque el sexo cualquiera se lo puede dar a una mujer. Cualquier persona con pito puede hacer eso. Pero no cualquier persona conoce lo que siente, lo que piensa, lo que le duele. Es un tipo de intimidad más profunda que solo tener sexo.
Está eligiendo ser vulnerable frente a otra persona que no eres tú. Así que ojo: ahí pueden tener una oportunidad, o algo que revisar si es que tienen pareja.
10.- Las morras se masturban en público todo el tiempo.
Hay una técnica poco conocida por los hombres, pero ampliamente practicada por mujeres, conocida como “cintribacion”, que consiste básicamente en apretar las piernas con el fin de estimular la pelvis.
Lo hacen todo el tiempo, en el transporte, restaurantes, escuela, básicamente cualquier lugar donde puedan sentarse y cruzar las piernas. Si tiene las piernas muy juntas y apretadas, está masturbándose sin que nadie lo sepa.
Otra cosa similar que hacen es aguantarse las ganas de ir a orinar, el llamado “pee-gasm”. Al parecer, cuando se aguantan y luego de un rato van al baño, al soltar tienen un orgasmo.
Esto es para que se quiten el mito de que todas las mujeres son “santas” o “asexuales”. Realmente es un juego de dominación y poder donde gana el que es más discreto leyendo las señales y actuando en consecuencia.
Cuando vean una morra que les está tirando el rollo, no se paralicen. Practiquen y, con el tiempo, poco a poco irá saliendo más natural, una vez pierdan la pena y entiendan que las mujeres son mucho, MUCHO más libidinosas que los hombres, solo que son mil veces mejores jugadoras.