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Confesión
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Confesión
Anónimo

/#/ 8766 []

Hola a todos, no se cómo empezar esta historia, pero dado que tengo conocimiento de redacción y enseñanza intentaré ser los más descriptivo posible.
Todos los nombres han sido cambiados obviamente, ya que lo que pasaré a contar no es algo de lo que me enorgullezca.
Empezaré mencionando que todo esto pasó hace mucho tiempo atrás, cuando el tema de la tecnología con los celulares estaba recién en pañales, así que no tengo evidencia más que mi propia palabra.
Yo era profesor, de primaria exactamente.
Mi vida en general no tiene nada resaltable, me gradué en docencia y ejercí toda mi vida. En el lado sentimental nunca logré mantener una relación estable por mucho tiempo ya que si bien me lograbra comunicar muy bien con los infantes y era muy querido, nunca logré encontrar una mujer que realmente me hiciera plantear la idea de establecerme y formar una familia.
Nunca tuve ningún problema durante mis años de profesor, pero algo que pude notar es que mientras más avanzan las generaciones, los niños caen en situaciones no tan acordes a su edad.
Al ser profesor de un colegio del estado vi todo tipo de casos, y es aquí donde empieza mi historia.
Los casos típicos era que se formaban parejitas, que veían a compañeritos agarrados de la mano y uno que otra situación de besitos, siempre fuera de la vista de los profesores o personal a cargo.
No negaré que, si bien entre profesores varones siempre comentábamos este tipo de situaciones, y uno que otro mostraba más que preocupación por este tipo de casos, nunca llegué a sentir algo más que curiosidad que se me olvidaba con el paso del tiempo.
De igual manera, todo aquel que halla estado en un colegio del estado sabe que siempre hay lugares en los que esconderse, que los niños usan para jugar aunque sepan que está prohibido, y por su edad usualmente son los más traviesos los que lo usan.
Este lugar, en el caso del colegio donde trabajaba, era una especie de jardín/pasaje largo que estaba detrás de uno de los pabellones de 3 pisos, esta zona se había cerrado justamente porque solo tenía una entrada, y era casi imposible estar atento a lo que hicieran los niños allí adentro. La única manera de ver hacia ese lado era o entrando directamente por la entrada en L (que se había intentado cerrar con mesas y sillas rotas como si fuera una barrera) o por el despacho del director, que tenía una pequeña ventana que daba hacia ese lado en la parte superior trasera, prácticamente un tragaluz ya que la oficina no estaba directamente en el primer piso, si no que había que bajar un pequeño escalón, que le daba apariencia de semisótano, esa ventana era justamente para que puediera tener luz natural ya que se encontraba semienterrada.
Aquí entra María, era una werita menudita que había cursado desde 1 de primaria, y a lo largo de los años, a diferencia de sus otras compañeritas, ella había empezado a desarrollar algunas curvas no tan de acorde con su edad.
Igual y me había fijado en ella ya que la tenía en mis clases, pero solo porque empezó a portarse más melosa con sus compañeritos, pero pues hasta allí. Para la época que empiezan los hechos, dado mi tiempo de empleo me había convertido en una especie de ayudante del director. Dado el presupuesto del colegio pues no le asignaban una secretaria al director, y yo asumí dichas tareas con el convenio que también tenía ciertas libertades.
Ya sabiendo el contexto, se imaginarán hacia dónde va la historia, así que empezaré.
Había ciertos días en los que me tocaba quedarme en la dirección haciendo papeleo, cuando el director estaba en la dirección siempre tenía la ventana cerrada, ya que como era viejito decía que entraba mucho aire, aparte también estaba medio sordo, ya saben, cosas de la edad.
Sucede que cierto día que me encontraba haciendo papeleo, escucho un ruido muy bajito, como si fuera una conversación en susurros, no le tomo importacia, hasta que escucho un sonido como si alguien estuviera mandando besos, ese sonido que haces al juntar los labios en intentar succionar aire.
Extrañado empiezo a poner atención al ruido, y escucho que viene de la parte de atrás, donde no debería haber nadie.
Pensé que probablemente fueran niños que se estaban ocultando para comerse una paleta o algún dulce, y con la intención de asustarlos me acerqué silenciosamente a la ventana/tragaluz.
Directamente no se veía nada, así que tuve que girar un poco la cabeza y asomarme más para poder ver lo que hacía ese ruido.
Lo que vi, primero me pareció tierno, y luego ya no.
María se besaba con otro compañerito, recuerden que era el turno primaria así que ambos tendrían entre 11 o 12 años, de manera tierna primero, pero pasado un tiempo ella empezó a literalmente, comerle la boca a su amiguito.
Mi primer pensamiento fue ir a llamarles la atención por haber ingresado a esa zona prohibida, pero el ver como el tierno beso se volvía muy apasionado, pues me hizo sentirme un poco avergonzado.
Ya recobrándo un poco la compostura, nuevamente me vino a la cabeza la idea de parar ese acto, pero en esos minutos, pasaron más cosas.
Para que se den una idea, como les comenté la zona en la que estaban era una especie de pasadizo entre el pabellón y el muro del colegio, y ellos se encontraban entre la ventana del director y la entrada a dicha zona, así que para asegurarse que nadie los atrapara, cada cierto tiempo miraban hacia la entrada, mientras yo los miraba desde el otro extremo.
Ambos estaban en uniforme de deporte, así que asumí que el profesor de dicho curso estaba haciendo la clásica que se aplicaba en muchos colegios: les daba una pelota a los niños y a las niñas y que hagan lo que quieran.
En el transcurso del beso, veo que María empieza lentamente a sobar la entrepierna del niño, por encima del buzo primero, y metiendo la mano dentro después.
Les soy sincero jamás había visto con otros ojos que no fueran ternura a mis alumnos hasta ese día.
El ver como esa muchachita de curvas pronunciadas prácticamente se aprovechaba de ese muchachito realmente me encendió.
Decidí seguir observando simplemente, a ver a dónde llegaba todo esto.
Obviamente todo lo que les cuento pasó en cuestion de minutos.
Luego de estar con la mano metida en el buzo del muchacho, María se agachó e intentó bajarle el buzo, al principio el muchachito se reía nervioso e intentaba no bajarlo, pero al final accedió, y su menudo penecito quedó al aire.
María le veía el pene, jugaba con él, levantaba la cabeza y lo veía a él, reía, él se tapaba los ojos y también reía, le preguntaba algo, pero al hablar en susurros no podía escuchar mucho de lo que decían.
A continuación, ella saca la lengua y empieza a lamerle el pene, obviamente al habérselo sobado previamente, el muchacho tenía una erección, y probablemente esta no era la primera vez de esta dinámica, ella juega un poco más con su pene, y luego procede a metérselo a la boca y darle una mamada con todas las de la ley.
Les soy sincero, la morrita si se rifaba, bueno el pene del chico tampoco era tan grande así que se lo podía tragar entero, esperaba un rato y lo sacaba lentamente.
Estuvieron así un rato, para esto el chico estaba apoyado en la con la espalda en la pared mientras ella se lo chupaba, luego de esto ella se paró y se puso contra la pared, el se subió el buzo, y ella se bajó un poco el suyo, dejando su culito al aire.
Realmente tengo que hacer hincapié en que tenía un culito bastante pronunciado, si la hubieran visto por la calle fácilmente le pondrían 16 o 17.
Él volvió a reirse, ella le decía algo, supongo que le reclamaba, así que él con pena se agachó, ella se separó las nalgas, y él metió su cara directamente en ese culito.
Para esto yo tenía una erección de fábula, realmente me estaba exitando la situación, aunque también sentía cierta culpa por exitarme por dicha situación, aquellos que hayan observado alguna situación que saben que está mal pero es muy exitante sabrán a lo que me refiero.

>> AnónimoOP /#/ 8767 [X]
La comida de culo duró mucho menos que la mamada, supongo que el muchacho no estaba tan contento haciéndolo (chamaco pendejo, pero bueno todos fuimos chamacos pendejos alguna vez)
Él subió, se bajó nuevamente el buzo, esta vez solamente sacando su pene y se lo empezó a restregar en el culo a María, por el ángulo en el que me encontraba no podía saber si se la estaba cogiendo o solo se lo restregaba en la raja del culo, pero si veía como María daba culetadas hacía atrás mientras se abría todo lo que podía las nalgas.
Les soy muy sincero, con el tamaño de esas nalgas y el tamaño del pene del muchacho, a lo mucho le estaba metiendo solo la cabeza por el anito.
El chico miraba el culo y empujaba hacia adelante torpemente. Se reía, retrocedía para restregar su pene por toda la raja del culito de María y volvía a los empujones.
Estuvieron así por unos minutos, hasta que se escuchó el silbato del profesor. Rápidamente se subieron los buzos y se fueron apresuradamente hacia la salida de esa zona.
Yo me quedé helado, y exitado, pero no sabía como procesar lo que acababa de ver.
Sabía que tenía que hacer algo, pero no sabía qué.

>> Anónimo /#/ 8771 [X]
Continua tu historia Anon

>> Anónimo /#/ 8773 [X]
Sigue, negro


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